05 marzo 2008

Música de cine en 4:3

La música acompaña al cine desde que nació. En las proyecciones de las películas mudas solía haber un pianista cuya música reforzaba el sentido de las imágenes, y las primeras cintas sonoras fueron, directamente, musicales, como "El cantor de jazz". Cuando la televisión empezó a afianzarse como medio y debutaron las primeras series, era normal que la música jugara también su papel.

Últimamente, no es habitual que las series de televisión tengan una banda sonora cinematográfica, como si dijéramos. Las selecciones afortunadas de canciones más o menos conocidas solucionan la papeleta igual, y no hace falta pagar a un compositor para que escriba música para 42 minutos de capítulo todas las semanas. Sin embargo, hay algunas excepciones, y bastante destacadas, en este aspecto, y títulos como "Perdidos" y "Galáctica" apostaron desde el principio no sólo por un compositor (joven y poco conocido, en estos casos), sino que lograron que su banda sonora sea tan reconocible e inseparable de la serie como sus actores o su ambientación.

En "Perdidos", el responsable de esas atmósferas sonoras con violines a lo Hitchcock y metales inquietantes es Michael Giacchino, un tipo que estudió en la famosa escuela Juilliard de Nueva York y empezó componiendo música para videojuegos (entre ellos, algunos títulos de las sagas "Medal of honor" y "Call of duty"), que serían su trampolín hacia "Alias". Ya sabéis lo que le gusta a J.J. Abrams trabajar casi siempre con la misma gente, por lo que su salto a "Perdidos" estaba cantado. Pero el tema no acaba ahí, porque Giacchino ha tenido la gran suerte de que los de Pixar se acuerden de él para las bandas sonoras de sus películas. Suya es la de "Los Increíbles" (con cierto aire de película de espías) y la de "Ratatouille", que le granjeó una nominación al Oscar (ya sabemos que ganó "Expiación" y su máquina de escribir).

En "Galáctica", su responsable es otro compositor de formación clásica, Bear McCreary, que puede presumir de ser de los pocos estudiantes que tuvo el gran Elmer Bernstein (ésta es una buena selección de sus bandas sonoras más famosas), y que en su caso es un experto más que en videojuegos, en pequeñas películas de terror adolescente. McCreary llegó a la serie como ayudante de Richard Gibbs, compositor de la miniserie, y asumió la principal responsabilidad a partir de la primera temporada. La marca de la casa es la fusión, y lo mismo tenemos piezas clásicas de cuerda, o temas bélicos sin metales, pero con la percusión japonesa ya indisociable de la serie. La música de McCreary se escucha también ahora en "The Sarah Connor Chronicles".

04 marzo 2008

Seguid al conejo blanco

1.- A través de Chica de la tele, he llegado a este vídeo que explica gran parte de lo que pasa en la isla de "Perdidos". Dicha explicación se basa, principalmente, en aquel vídeo de la estación de la Orquídea que se presentó en el pasado Comic-Con y en cierta derivación de la física cuántica. No hace falta que os diga que todo el vídeo es un spoiler king size.



2.- Por lo poco que he visto, y lo que he ido leyendo por ahí, parece que el estreno más polémico de la temporada en España, "Física o química", debe bastante a la película "Kids", de Larry Clark, y a una serie británica de adolescentes, también bastante polémica, que se llama "Skins". ¿Voy desencaminada?

3.- Se me había olvidado comentar que Antena 3, que está emitiendo "Life on Mars" en su canal de TDT Neox, ha anunciado que va a realizar su propia versión, "Vida en Marte", ambientada en 1978. ¿Quién será el protagonista (José Coronado no, por favor)? ¿Se atreverán a terminarla como la británica? El remake americano, mientras tanto, sigue en el limbo.

4.- Seguro que os acordáis de la película en la que se escucha esta canción... ¿Cuál era?

03 marzo 2008

Grissom al rescate

¡Albricias! Regocijémonos todos porque, por fin, Horatio se larga con viento fresco a quitarse las gafas de sol cada vez que lanza una sentencia y a perseguir pandilleros con el descacharrante nombre de Mala Noche, y en su lugar tenemos de vuelta a Gil Grissom en la parrilla de Telecinco. Incluso con un año de retraso, la séptima temporada de "CSI" no podía aparecer en mejor momento, con los últimos coletazos de la sequía de capítulos impuesta por la huelga de guionistas en EE.UU. y con una panorama nacional no demasiado alentador.

En este blog de The Guardian explicaban muy bien por qué el "CSI" de Las Vegas es el único decente. Siendo las tres franquicias series que siguen a un grupo de policías científicos, liderados por jefes enigmáticos con segundas de a bordo guapas y profesionales, con un equipo igualmente apuesto y un cínico detective para llevar a cabo las investigaciones, los detalles son los que decantan mi favor por Grissom y los suyos.

Los nuevos capítulos se presentan de lo más interesante, especialmente por esa subtrama del asesino de las miniaturas que, al parecer, ha inyectado un soplo de aire fresco en una serie con una fórmula muy establecida y que le funciona muy bien en términos de audiencia. También anda por ahí esa relación Grissom-Sarah que nos presentaron al final de la sexta temporada, y cuyo tratamiento le ha granjeado a "CSI" unas críticas bastante buenas. Y no nos olvidemos de los cuatro episodios en los que Grissom se toma unas vacaciones y llega Liev Schreiber para sustituirlo, dando vida a Michael Kepler.

Cuando las series llevan tanto tiempo en antena como "CSI", de vez en cuando es necesaria una pequeña revolución para mantener cierto interés y evitar que las tramas caigan en el aburrimiento más profundo. A los fans como yo nos basta con Grissom, sus peculiaridades y su sentido del humor friki para pasar un rato de lo más entretenido, pero es cierto que un poco de renovación, incluso aunque luego sea "flor de una temporada" nunca viene mal.