03 junio 2009

Una bendición maldita

Los médium, videntes y adivinos varios han sido siempre una subtrama de las historias policíacas que solía dar mucho juego. Es cierto que son esos teleflines de sobremesa los que les sacan más jugo morboso, pero tener alguien que se comunica con los muertos nunca ha sido exclusivo de las historias de fantasmas (que se lo digan a Arthur Conan Doyle, firme creyente en las virtudes del espiritismo). Sin embargo, el vidente no es más que un instrumento narrativo para hacer avanzar la investigación, y una excusa para meter la ya típica discusión a lo Sculder sobre si los policías creen en todo eso o no. Además (y dejando de lado a los farsantes), esos personajes siempre se muestran agradecidos por tener ese don y se esfuerzan, en el mejor estilo de los superhéroes, por utilizarlo en beneficio del resto de la gente.

No obstante, en el conflicto es donde está lo interesante en la ficción, y los videntes se convierten en personajes tridimensionales y con más gancho cuando se nos muestran los problemas que conlleva vivir todos los días con las voces de los muertos en la cabeza. Algunos de los mejores episodios de "Medium" son los que se han centrado en una Allison adolescente y en el resto de la familia Benoit, y en las diferentes maneras que tienen de lidiar con un don que puede ser también una maldición. La madre de Allison, por ejemplo, ahogaba los fantasmas en alcohol, algo que los dos hijos intentarán más adelante (en un episodio de esta quinta temporada, Allison le confiesa a Joe que empezó a beber cerveza a los 14 años precisamente para dejar de ver fantasmas). El capítulo de la tercera temporada en la que conocemos la difícil relación que mantienen madre e hija, y los extraños sueños de ésta sobre su futuro y sobre uno de sus vecinos, fue uno de los más logrados de toda la serie. El proceso de aceptar esta cualidad se está viendo ahora más centrado en Ariel, la hija mayor de los DuBois, que está pasando por los mismos conflictos al respecto que su madre.

De todos modos, Allison aprende a vivir con los muertos, y no es del tipo vidente reticente como Clyde Bruckman, ese agente de seguros que aparece en la tercera temporada de "Expediente X" con la capacidad de saber cómo van a morir los que le rodean. Su don tiene a Bruckman realmente amargado (lo que él quiere de verdad es adivinar la combinación ganadora de la lotería), y esa circunstancia hace que sea un personaje que, incluso viéndose abocado a un final del que no puede, ni quiere, huir, resulte entrañable y muy humano (sus escenas con Scully son todas insuperables). Frank Black, el protagonista de "Millenium", está más en la línea de Allison DuBois porque, si yo no recuerdo mal, hay un momento en el que su hija empieza a tener también sus visiones de los asesinos, algo que a él le horroriza.

La línea más habitual al tratar con médium es, de todos modos, la de "Premonición", una película de Sam Raimi en la que Cate Blanchett era una vidente que empieza a tener visiones de una joven que ha desaparecido. El don de Frank Black, por su parte, era como el que Faye Dunaway tenía en "Los ojos de Laura Mars", en la que ella, de repente, ve a través de los ojos de un asesino en serie. La vi hace mucho tiempo, pero la recuerdo bastante interesante.

02 junio 2009

Cambio de guardia


Va a ser el tema que domine todas las conversaciones sobre televisión yanqui de aquí al mes de septiembre, el cambio de guardia en las noches de la NBC. Jay Leno deja su paso a Conan O'Brien, que anoche debutó al frente de un programa histórico de la televisión estadounidense como es "The Tonight Show". Puesto en pie en la década de los 50 por Steve Allen, el presentador que más tiempo estuvo al frente fue Johnny Carson, entre 1962 y 1992, que para muchos es el "inventor" de los late night shows, del que beben tanto Jay Leno, como David Letterman como Andreu Buenafuente. De hecho, en su más de medio siglo de vida, sólo ha tenido cinco presentadores. El traspaso de poderes de Leno a O'Brien lleva cinco años gestándose, ya que el primero acababa su contrato con la NBC este año. Ese movimiento de darle su propio show a las 10 no sólo es una forma de ahorrarse costes (aunque Leno cobre unos 30 millones de dólares anuales, el programa cuesta creo que dos millones a la semana, frente a los tres millones por capítulo que cuesta una serie), sino también de evitar que se fuera a la competencia (la ABC fue la que más sonó durante una temporada como posible hogar de Leno).

Todos hemos leído las predicciones que se hacen de lo que puede suponer que "The Jay Leno Show" funcione a un horario que tradicionalmente estaba dedicado a las series, y más en la NBC, ya que a esa hora triunfaron títulos como "Urgencias", "Canción triste de Hill Street" y, si no estoy equivocada, "El ala oeste de la Casa Blanca". Hay quien pronostica el final de la ficción televisiva en las networks, y quien piensa que no será para tanto. Un perro viejo como Glenn Gordon Caron, creador de "Luz de luna" y, ahora, de "Medium", explicaba en "TV Week" que "si funciona, va a cambiarlo todo. Si, como sospecho, sólo funciona para la cadena pero no para el público, y no necesariamente para todas las (cadenas) afiliadas, entonces veremos otra dinámica en escena. Y va a ser fascinante". Desde luego, la NBC se juega mucho colocando a Jay Leno en un horario en el que las demás cadenas programan ficción, y es probable que sus audiencias varíen bastante dependiendo de la competencia.

Por su parte, ésta es la segunda sustitución importante que hace Conan O'Brien en su carrera. Empezó como presentador de un late night sustituyendo a David Letterman en 1993, cuando éste dejó la NBC por la CBS enfadado porque Leno le había "levantado" la oportunidad de suplir a Carson en "The Tonight Show". La experiencia de O'Brien era como guionista en "Los Simpson" y "Saturday Night Live", y le costó ganarse al público. Pero, desde entonces, se ha convertido en un cómico fácilmente reconocible (y no sólo por su imposible tupé pelirrojo), y está más que preparado para triunfar en el puesto de Leno. Veremos qué tal le va cuando éste debute en septiembre, y su lead-in no se acaba convirtiendo en su peor enemigo.

P.D.: Creo que ya lo he comentado alguna que otra vez, pero todos los cómicos de late night yanquis, mi favorito es O'Brien. Y porque Craig Ferguson tiene un acento escocés a veces muy difícil, y hay que estar muy puesto en política yabqui para disfrutar a tope a Stephen Colbert.

01 junio 2009

Colecciones de moda

Hay una cosa muy curiosa que suele darse a la hora de definir un personaje antes incluso de que abra la boca, y es la utilización del atrezzo y el vestuario. En cuanto Bree Van de Kamp aparece por primera vez en "Mujeres desesperadas", su atuendo y su peinado nos dicen mucho más de lo estricta y preocupada por las apariencias que es que cualquier cosa que pueda decir. El otro día, echando un ojo a la web de "The Closer" en TNT, encontré un curioso vídeo sobre cómo se elegía el vestuario de los personajes en la serie, y cómo se hacía que el tono de los vestidos de Brenda y de las corbatas de Gabriel estuviera más o menos conjuntado, o que Brenda y el comandante Taylor llevaran colores que contrastaran mucho entre sí. Son pequeños detalles que definen a los personajes sin que apenas te des cuenta (no me olvido del bolso de Mary Poppins de Brenda, con esa cualidad, que viene de serie en los bolsos de muchas mujeres en el mundo, de que nunca encuentres en él lo que te hace falta cuando lo necesitas).

El vestuario define a la perfección a Patrick Jane y a Gregory House. Jane lleva en su trabajo en el CBI en "El mentalista" el mismo tipo de trajes que usaba cuando hacía "milagros" por televisión, pero arrugados y menos brillantes, lo que nos da una pista sobre el peso que el pasado tiene en él. La decisión de que House vaya a trabajar en vaqueros, con unas camisas arrugadas (y siempre rosas o azules) y en zapatillas deportivas ya indica claramente qué jamas se pondrá una bata antes de que Cuddy le haga ningún comentario al respecto. El vestuario es una pista importante en los últimos episodios de "Fringe" (ya sabéis, SPOILERS). En cuanto se nos dice que los sujetos de los experimentos de William Bell siempre visten en tonos grises y negros, es muy fácil saber quién son sus "reclutas" y quiénes no (Olivia, por ejemplo, siempre viste en esos colores, con el único tono blanco de las camisas).

La verdad es que los trajes que llevan siempre los policías suelen ser bastante monótonos. Jack Malone en "Sin rastro" siempre iba de negro, con corbata del mismo color y camisa blanca, y en mi revisión de "Expediente X" me he dado cuenta de que, salvo en contadas excepciones, los abrigos de Mulder y Scully siempre eran del mismo color (no simplemente oscuros, sino del mismo azul marino) y, a veces, incluso los trajes tenían el mismo color. Pero la variedad tonal de los trajes de los detectives es realmente escasa. En "The Closer" se permiten alguna alegría con las corbatas y con las camisas, del mismo modo que siempre es divertido ver qué estampado lleva en cada capítulo de "Bones" Booth en la corbata.

Uno de los accesorios que últimamente me divierten más son los coches. Desde que se descubriera que Jane conduce un "tiburón", me he fijado, por ejemplo, en el coche de macarra, de color morado y todo destrozado, que lleva Mary en "In plain sight", y en el Volvo familiar tipo tanque, con más años que la tos, que Allison conduce en "Medium". También dicen algo sobre sus conductores.